‘The Sixties’

Simón del Desierto

‘Simón del desierto’ (Luis Buñuel, 1965).

Si trato de ver algo la televisión en Estados Unidos es por Mad Men (AMC), Louie (FX)… y por algo de curiosidad. El mero acto de pasar canales, eso que rápidamente se denominó hacer zapping, se vuelve casi enfermizo cuando tienes cientos de ellos pero no precisamente un buen servicio, sino el más básico de todos. Al menos tengo CNN, pensaba al principio como un alivio. Sin embargo, pese al prestigio o buena imagen que pueda tener la cadena por sus servicios informativos, desde un primer momento me han decepcionado. Especialmente por el hecho de que apuestan por lo monográfico, es decir, tratar un solo tema de actualidad durante horas, días e incluso meses. Ucrania o el avión siniestrado de Malasia son dos de cuyo tratamiento informativo nunca olvidaré. Ahora bien, también CNN hace de vez en cuando producciones propias y The Sixties llamó mi atención por mi particular interés en la década de los sesenta. Se trata de una serie documental, cuyo primer episodio se centra en la televisión, y en aquel momento en que se convirtió en el medio de comunicación por excelencia, cuando se configuro la todavía existente (aunque en ocasiones moribunda) sociedad del espectáculo. Como no tenía suficiente con ello, me he vuelto a acordar de Buñuel, por una simple cuestión transatlántica.

La película imposible de Buñuel

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François Truffaut y Luis Buñuel durante el rodaje de ‘Tristana’ (1969).

El pasado lunes 26 de noviembre tuve la oportunidad de entrevistar en un lujoso hotel de París (para la página web de la revista Fotogramas) al director taiwanés Ang Lee, con motivo del estreno de su nueva película La vida de Pi. Es la adaptación de la novela de Yann Martel (2002), en la que se describe el naufragio de un joven hindú en medio del océano frente a un inmenso tigre de bengala. Un argumento tremendamente difícil de trasladar al cine que ha costado años de preparación pero finalmente se ha logrado. El resultado es una espectacular película en tres dimensiones que guarda una escrupulosa fidelidad con la obra original. De este modo, tenía claro que una de mis preguntas a Ang Lee sería conocer su opinión sobre los obstáculos que el cine tiene hoy en día en términos de realización, si considera posible narrar cualquier historia en imágenes.

Cuando pensé en ello, inmediatamente me vino a la memoria una anécdota que había leído este año en un libro muy especial: Les films de ma vie de François Truffaut (del que convendría hacer una nueva edición en español), una recopilación que hizo en 1975 el célebre director francés de sus escritos sobre cine. En el apartado Outsiders hay un texto sobre Luis Buñuel que Truffaut escribió en 1971 a propósito de una presentación en el Ciné-Club Victorine. En dicho texto, el director de Los 400 golpes recuerda que su primera entrevista a un director de cine fue a Buñuel, en el año 1953, cuando el entonces joven crítico de Cahiers du Cinéma apenas superaba los veinte años. Precisamente rememora una pregunta y la respuesta que obtuvo:

– ¿Tiene usted una película imposible de rodar?

– No exactamente, pero sí tengo una película con la que sueño y que no rodaré jamás: inspirándome en las obras de Fabre, inventaría personajes tan realistas como los de cualquier película, pero éstos tendrían las características de algunos insectos; la heroína se comportaría como una abeja, un joven como un escarabajo, etc. Ya va entendiendo por qué este proyecto no tiene ninguna esperanza.

A fin de cuentas, la anécdota sobre esa especie de film imposible, “sin esperanza” para Buñuel o “film del instinto” como señala Truffaut posteriormente en su escrito, me sirvió de punto de partida para la pregunta que había preparado. Por su parte, Ang Lee confesó su profunda admiración hacia el genio de Calanda (“Luis Buñuel is one of my heroes”, dijo al final de la entrevista con una sonrisa), aunque no se animó a compartir una película irrealizable que tuviera en mente. Más bien hizo todo lo contrario: se atrevió a decir que “ahora todo es posible… si eres lo suficientemente bueno”.