Mis 12 películas de 2012

no_pablo_larrain

Ahí van las 12 películas que más me han gustado en 2012 entre la cartelera francesa, la española y mi paso por el festival de Cannes.

1. No de Pablo Larraín
2. Après mai de Olivier Assayas
3. Oslo, 31. August de Joachim Trier
4. Holy Motors de Leos Carax
5. Moonrise Kingdom de Wes Anderson
6. Beasts of the Southern Wild de Benh Zeitlin
7. Madrid, 1987 de David Trueba
8. Blancanieves de Pablo Berger
9. Sueño y silencio de Jaime Rosales
10. Laurence Anyways de Xavier Dolan
11. Le grand soir de Benoît Delépine y Gustave de Kervern
12. Después de Lucía de Michel Franco

¡Feliz año a todo el mundo!

Anuncios

La imagen (no oficial) de los Goya 2012

Goya 2012

Me gustaría decir que la imagen de la noche de los premios Goya 2012 fue la del triunfo de Enrique Urbizu y su lograda película No habrá paz para los malvados. Pero no es así del todo, porque está la imagen institucional, la de los premiados con sus galardones; y por otro lado está la no oficial, la de los encapuchados de Anonymous que invaden el escenario, que en realidad es la de verdad, aunque se intente maquillar en medio del espectáculo mediático. Sin embargo, en el momento que vive España actualmente, esconder esa realidad es más ridículo e inaceptable que nunca. Sigue habiendo movilizaciones en contra del cine español, nuestro cine, y eso es grave. Es preocupante, porque son los espectadores quienes se oponen a los creadores, mientras que los responsables de la Academia de cine no quieren escucharlos y, además, algunas imágenes de esas protestas se censuran. Es más, el discurso de su presidente, Enrique González Macho –cuyo único acierto fue estar rodeado por dos mujeres inteligentes–, dio un gran paso atrás frente al de Álex de la Iglesia del pasado año. Reiterar la (todavía) inviabilidad de Internet como negocio para el cine, no creo que sea la mejor fórmula para convencer a la audiencia de que las películas no se financian solas. En España hay mucha gente con talento para el cine y buenos profesionales, pero sigue faltando lo más importante: el respaldo del público. Seguir ignorándolo es una pérdida de tiempo.