En otro país

'South Carolina Morning' (Edward Hopper, 1955).

‘South Carolina Morning’ (Edward Hopper, 1955).

Le pido permiso a Edward Hopper para encabezar esta entrada -y este blog, al menos por el tiempo que sea necesario- al tratarse de la mejor forma de ligar París y Columbia (mi nueva ciudad, la capital de Carolina del Sur), Francia con Estados Unidos, Europa con América, y retomar pues este espacio de escritura desenfadada y reflexión en torno al cine y sus derivados. Es así porque el pasado diciembre en la exposición del Grand Palais me encontré con esta preciosa instantánea sureña que no olvidé, cuando ya sabía que había posibilidades (entonces remotas) de pisar aquel territorio.

Fue una lástima dejar Madrid, tras pasar unos meses de nuevo, viendo lo complicado que está todo y a la vez la de cosas que se pueden hacer y se están haciendo ahí. Cualquier oportunidad de marcharse parece que le hace a uno afortunado, pero a la vez me sigo yendo con ánimos al ver que aún hay gente que te sigue dando motivos para regresar algún día.

Llevo poco más de una semana en esta tierra. Pertenece a la América más originaria, al ser uno de los estados fundadores. Es un lugar más exótico de lo que esperaba, por el clima húmedo y por el paisaje un tanto salvaje. Empiezo a notar que es una ciudad -quizá es así todo el país- de grandes contrastes. A estas alturas no sorprenden muchos de los aspectos de la vida americana, porque han llegado a buena parte del mundo. Aún así, desde el primer momento se notan diferencias enormes. Principalmente, el hecho de que todo es enorme: los coches, las casas, los alimentos, las personas…

Los primeros paseos a pie y, sobre todo, en carretera, la primera toma de contacto con el campus donde comienzo el doctorado, me están ofreciendo una nueva visión del mundo que espero poder reflejar aquí. Aunque sea únicamente a base de fragmentos, impresiones o brochazos.

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