La película imposible de Buñuel

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François Truffaut y Luis Buñuel durante el rodaje de ‘Tristana’ (1969).

El pasado lunes 26 de noviembre tuve la oportunidad de entrevistar en un lujoso hotel de París (para la página web de la revista Fotogramas) al director taiwanés Ang Lee, con motivo del estreno de su nueva película La vida de Pi. Es la adaptación de la novela de Yann Martel (2002), en la que se describe el naufragio de un joven hindú en medio del océano frente a un inmenso tigre de bengala. Un argumento tremendamente difícil de trasladar al cine que ha costado años de preparación pero finalmente se ha logrado. El resultado es una espectacular película en tres dimensiones que guarda una escrupulosa fidelidad con la obra original. De este modo, tenía claro que una de mis preguntas a Ang Lee sería conocer su opinión sobre los obstáculos que el cine tiene hoy en día en términos de realización, si considera posible narrar cualquier historia en imágenes.

Cuando pensé en ello, inmediatamente me vino a la memoria una anécdota que había leído este año en un libro muy especial: Les films de ma vie de François Truffaut (del que convendría hacer una nueva edición en español), una recopilación que hizo en 1975 el célebre director francés de sus escritos sobre cine. En el apartado Outsiders hay un texto sobre Luis Buñuel que Truffaut escribió en 1971 a propósito de una presentación en el Ciné-Club Victorine. En dicho texto, el director de Los 400 golpes recuerda que su primera entrevista a un director de cine fue a Buñuel, en el año 1953, cuando el entonces joven crítico de Cahiers du Cinéma apenas superaba los veinte años. Precisamente rememora una pregunta y la respuesta que obtuvo:

– ¿Tiene usted una película imposible de rodar?

– No exactamente, pero sí tengo una película con la que sueño y que no rodaré jamás: inspirándome en las obras de Fabre, inventaría personajes tan realistas como los de cualquier película, pero éstos tendrían las características de algunos insectos; la heroína se comportaría como una abeja, un joven como un escarabajo, etc. Ya va entendiendo por qué este proyecto no tiene ninguna esperanza.

A fin de cuentas, la anécdota sobre esa especie de film imposible, “sin esperanza” para Buñuel o “film del instinto” como señala Truffaut posteriormente en su escrito, me sirvió de punto de partida para la pregunta que había preparado. Por su parte, Ang Lee confesó su profunda admiración hacia el genio de Calanda (“Luis Buñuel is one of my heroes”, dijo al final de la entrevista con una sonrisa), aunque no se animó a compartir una película irrealizable que tuviera en mente. Más bien hizo todo lo contrario: se atrevió a decir que “ahora todo es posible… si eres lo suficientemente bueno”.

‘Après mai’ de Olivier Assayas: Sobrevivir después de todo

Lola Créton y Clément Métayer, protagonistas de ‘Après mai’ (Olivier Assayas, 2012).

Decir que el decimoquinto largometraje de Olivier Assayas (París, 1955) no es uno cualquiera, no quiere decir nada contra el resto, solamente se trata de acentuar la importancia que tiene el film Après mai (‘Después de mayo’, ganadora del premio al mejor guion en la Mostra de Venecia 2012) en la trayectoria de uno de los directores franceses más aclamados del momento. Ese itinerario comienza en 1986 con Désordre tras haber sido crítico en Cahiers du Cinéma –Assayas fue uno de los primeros en atreverse, a inicios de los años ochenta, a tratar de tú a tú a las nuevas corrientes del cine asiático y al cine de género de, por ejemplo, David Cronenberg–, además de ser guionista de, entre otros, André Téchiné (Rendez-vous, 1985) y director de algunos cortometrajes poco acertados pero que consiguieron atraer la atención de personalidades del entorno cinematográfico galo, que siempre ha visto con buenos ojos a aquellos capaces de captar la realidad del presente.

Après mai, una suerte de adaptación del ensayo escrito por el propio director Une adolescence dans l’après-Mai (2005), no es una vuelta al pasado en la carrera de Assayas, es más bien un reinicio, y en ningún caso un film testamento. Por el título, sería también un error quedarse con las secuelas de mayo del 68 como único motor de acción de la película. El aura del movimiento francés (y las actividades políticas que prosiguieron) entre los que vivieron esos acontecimientos y la generación posterior (la de Assayas) es la llave que abre la puerta para hablar de muchas otras cosas: música, pintura, cine militante y experimental, mundialización, liberación de la mujer… Se trata de replantear una época muy concreta de la Historia de Francia (el año 1971), pero también del mundo en su conjunto y, sobre todo, consigue transmitir una historia sobre la juventud y la vocación artística mediante la mirada de un adolescente, el propio Assayas, que tiene la capacidad de hacer que el espectador (de la edad que sea) pueda llegar a sentirse reflejado.

REGRESAR A LOS 70’s
En Après mai, Assayas no vuelve a sus anteriores películas, pero sí a un periodo que tiene marcado: la década de los setenta. Es curioso cómo ya en 1994, L’eau froide (El agua fría, 1994) trata el tema de juventud en una localidad “no muy lejos de París”, pero de forma más sencilla, es simplemente una película ambientada “en” los años setenta, con una banda sonora rockera para enmarcar. Sin embargo, casi veinte años después, Assayas firma su película “sobre” los años setenta, con otra banda sonora igualmente repleta de la música que escuchaba entonces. Ese matiz cambia el registro de los dos trabajos, ambos remarcables, inconfundiblemente del mismo autor, pero diferentes.

En la monumental Carlos (2010), Assayas vuelve a esos años setenta desde una perspectiva histórica y biográfica. Après mai, en cambio, es una autobiografía, es su film más melancólico y está muy por encima de otra película reciente que reconstruye un pasado juvenil y revolucionario como es On the Road de Walter Salles, ya que Assayas no comete el error de regocijarse en la estética vintage y sus bellos actores. Otro tema sería comparar Après mai con Les amants réguliers (2005), es decir, a Olivier Assayas con Phillippe Garrel, que, sin duda, es un noble pasatiempo que no me siento capaz de practicar. Salvo por la presencia de la joven Lola Créton (vista en Un amour de jeunesse de Mia Hansen-Love, 2011), los actores no son profesionales, empezando por el protagonista elegido como alter ego del director, Clément Métayer. La escasez de diálogos puede desencajar a más de uno, pero el pudor de la edad adolescente no invita a conversaciones fluidas, y se consigue así una película que tras una primera fase repleta de acciones reivindicativas, da paso a las sensaciones, aunque sin dejar de conceder imágenes impactantes y algún que otro diálogo mordiente.

ENCONTRAR SU VOCACIÓN
El entorno familiar siempre juega un papel importante a la hora de plantear el devenir de la juventud. Ya en el mencionado libro, el autor plantea que su descontento frente a la polarización de la izquierda le vino de antemano, cuando desde niño ya escuchaba los consejos de su padre, militante comunista ítalo-francés, emigrante en varias ocasiones a lo largo de su vida y finalmente reputado guionista bajo el pseudónimo de Jacques Rémy. Ante los fracasos de muchos de sus camaradas (los perdedores a los que se refería Serge Daney), que son, en definitiva, los de ciertos sueños y valores izquierdistas de la época que nunca se llegaron a consumar, Assayas prefirió guardar el vínculo con la sociedad, lo que supuso renunciar a la soledad de la pintura y tantear el mundo del cine. Un tipo de cine narrativo y figurativo –siempre más cercano a lo biográfico-romanesco de Truffaut que del realismo literal de Eustache– que ha planteado desde el principio para dirigirse al público, para no perder ese lado de compromiso y compartir su trabajo con la sociedad a la que se abrió. Resultando así un desenlace en una sala de cine londinense que es, nuevamente, el comienzo de una nueva vida que Olivier Assayas, como muchos otros antes (y esperemos que después), ha sabido llevar adelante por propia convicción.

Aquí la prueba de un breve (y premeditado) encuentro con Olivier Assayas.

Olivier Assayas - Une adolescence dans l'après-MaiContinuará…